Seguro de accidentes
Para que solo tengas que preocuparte de disfrutar en tu día a día.
Nuestro seguro de accidentes te acompaña, protegiéndote a ti y a tu familia en caso de accidente en tu vida personal, familiar o profesional.
Ventajas del seguro de
accidentes de Ges
Protección completa
Coberturas de fallecimiento e invalidez permanente, total o parcial.
Todos los ámbitos de tu vida
Te protege de accidentes en tu vida personal, familiar y profesional.
Flexibilidad
Flexibilidad en la contratación de garantías y capitales para un seguro 100% personalizado.
Protege a tu familia
Este seguro no te protege sólo a ti, también a tu familia.
Asistencia sanitaria
Pago de los gastos médicos necesarios consecuencia de un accidente y apoyo desde el primer momento.
Adelanto de capital
Adelanto de la indemnización fácil y, en menos de 72 horas, para gastos de sepelio y para el pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Indemnización diaria
Pago de un importe fijo en caso de producirse una incapacidad temporal accidental.
Asistencia en viaje
Cobertura de accidentes también en viajes en el extranjero.
Ventajas del seguro de
accidentes de Ges
Protección completa
Coberturas de fallecimiento e invalidez permanente, total o parcial.
Todos los ámbitos de tu vida
Te protege de accidentes en tu vida personal, familiar y profesional.
Flexibilidad
Flexibilidad en la contratación de garantías y capitales para un seguro 100% personalizado.
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Este seguro no te protege sólo a ti, también a tu familia.
Asistencia sanitaria
Pago de los gastos médicos necesarios consecuencia de un accidente y apoyo desde el primer momento.
Adelanto de capital
Adelanto de la indemnización fácil y, en menos de 72 horas, para gastos de sepelio y para el pago del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
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Preguntas frecuentes sobre el seguro de accidentes
La diferencia principal entre un seguro de vida y un seguro de accidentes está en el origen del siniestro que activa la indemnización. Un seguro de vida cubre el fallecimiento del asegurado independientemente de la causa —ya sea enfermedad o accidente— e incluso puede incluir garantías por invalidez permanente. En cambio, un seguro de accidentes únicamente se activa cuando el fallecimiento o la lesión derivan de un hecho accidental, es decir, de una causa súbita, externa y ajena a la voluntad del asegurado.
El seguro de accidentes está diseñado para ofrecer respaldo económico en caso de invalidez permanente, total o parcial, incapacidad temporal accidental o fallecimiento por accidente, incluyendo también coberturas como gastos médicos derivados del siniestro o indemnización diaria por baja. Por su parte, un seguro de vida tiene un enfoque más amplio en la protección financiera familiar ante cualquier causa de fallecimiento, lo que lo convierte en un complemento habitual cuando se busca una planificación integral de la seguridad económica.
Ambas pólizas no compiten entre sí, sino que responden a necesidades distintas dentro de la protección personal y familiar. Mientras el seguro de accidentes refuerza la estabilidad económica ante imprevistos súbitos que pueden afectar la capacidad de generar ingresos, el seguro de vida protege el equilibrio financiero del núcleo familiar ante cualquier causa de fallecimiento. Analizar la situación personal y profesional con asesoramiento especializado permite determinar si conviene contratar una de ellas o combinarlas para una protección más completa.
Un seguro de accidentes está diseñado para ofrecer protección económica cuando el asegurado sufre un accidente que afecte a su integridad física o a su capacidad de generar ingresos. A diferencia de otras pólizas, este producto se centra exclusivamente en hechos accidentales, es decir, situaciones súbitas, externas y ajenas a la voluntad del asegurado que puedan derivar en fallecimiento, invalidez permanente total o parcial o incapacidad temporal. Su objetivo principal es garantizar estabilidad financiera ante un imprevisto que pueda alterar la vida personal, familiar o profesional.
Dentro del seguro de accidentes pueden incluirse coberturas como el pago de un capital en caso de fallecimiento accidental, indemnización por invalidez permanente, compensación diaria por incapacidad temporal accidental y cobertura de gastos médicos derivados del accidente. También se contempla el adelanto de capital para hacer frente a gastos inmediatos como los de sepelio o el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como la asistencia en viajes en el extranjero. El nivel de capital asegurado y las garantías contratadas se ajustan en función de las necesidades económicas del asegurado y de su entorno familiar.
Para quienes buscan una protección más amplia que cubra también fallecimiento por enfermedad o situaciones no accidentales, puede valorarse complementar esta póliza con un seguro de vida, creando así un esquema de protección integral. Analizar el perfil profesional, las responsabilidades familiares y la dependencia económica existente permite determinar qué combinación de coberturas resulta más adecuada para garantizar tranquilidad y respaldo financiero en cualquier escenario.
La cantidad que cubre un seguro de accidentes depende del capital asegurado que se haya establecido en las condiciones particulares de la póliza. No existe una cifra estándar, ya que la indemnización se fija previamente en función de las necesidades económicas del asegurado y de su entorno familiar. Este capital será el que se abone en caso de fallecimiento accidental o invalidez permanente, total o parcial, según lo pactado en el contrato.
En un seguro de accidentes, el importe de la indemnización puede variar en función del tipo de siniestro cubierto. Por ejemplo, en situaciones de incapacidad temporal accidental puede establecerse una indemnización diaria durante el período de baja, mientras que en casos de invalidez permanente se aplican baremos que determinan el porcentaje del capital asegurado que corresponde percibir. La elección del capital debe analizar factores como el nivel de ingresos, cargas familiares, deudas pendientes o dependencia económica de terceros.
Para quienes desean reforzar la estabilidad financiera ante cualquier causa de fallecimiento, no solo accidental, puede resultar adecuado complementar esta cobertura con un seguro de vida, ampliando así el alcance de la protección económica. Definir correctamente el capital asegurado es una decisión clave, ya que determina el respaldo real con el que se contará en caso de un imprevisto grave que afecte a la capacidad laboral o a la economía familiar.
El precio de un seguro de accidentes no es fijo, ya que se calcula de forma individual en función del perfil del asegurado y del nivel de cobertura contratado. No todas las personas presentan el mismo nivel de riesgo ni requieren el mismo capital asegurado, por lo que la prima se determina tras analizar variables personales, profesionales y económicas que influyen directamente en la probabilidad y el impacto de un siniestro.
En un seguro de accidentes, factores como la edad, la profesión, el tipo de actividad laboral, la práctica de deportes de riesgo, el capital asegurado y las garantías adicionales contratadas influyen en el cálculo de la prima. No es lo mismo asegurar una cobertura básica por fallecimiento accidental que incluir indemnización diaria por incapacidad temporal, gastos médicos o asistencia en viajes internacionales. Por ello, el precio final refleja tanto el nivel de protección elegido como el riesgo asumido por la aseguradora.
Cuando el objetivo es construir una protección financiera más amplia, puede valorarse combinar esta póliza con un seguro de vida, ajustando los capitales en función de la situación familiar y las responsabilidades económicas existentes. Analizar conjuntamente estos elementos permite diseñar una cobertura equilibrada, evitando tanto infraseguros como contrataciones innecesarias, y asegurando que el coste de la póliza esté alineado con la protección realmente necesaria.
A nivel particular, no existe una obligación legal general de contratar un seguro de accidentes. Sin embargo, la ausencia de obligatoriedad no implica que no sea recomendable. Un accidente puede generar consecuencias económicas significativas si provoca una incapacidad temporal prolongada, una invalidez permanente o incluso el fallecimiento del asegurado, afectando directamente a la estabilidad financiera del núcleo familiar.
Un seguro de accidentes permite contar con un respaldo económico específico ante este tipo de situaciones, ofreciendo indemnizaciones previamente pactadas y cobertura de gastos médicos derivados del siniestro. Resulta especialmente relevante para trabajadores autónomos, profesionales cuya actividad depende de su capacidad física o personas con responsabilidades familiares que desean proteger ingresos futuros frente a imprevistos. Además, algunas empresas sí pueden estar obligadas a contratar seguros colectivos de accidentes para sus empleados si así lo establece el convenio correspondiente.
Para quienes buscan una protección aún más amplia, que contemple también fallecimiento por enfermedad u otras causas no accidentales, puede valorarse complementar esta póliza con un seguro de vida, creando así una estructura de cobertura más completa. Evaluar la situación profesional, el nivel de ingresos y las cargas familiares permite determinar si este tipo de seguro no solo es conveniente, sino estratégicamente necesario dentro de una planificación financiera responsable.



